lunes, agosto 28, 2006

La semilla saico


Y si estás sentado y algo te llama la atención, y ves que es una semilla rarísima que está ahí...adelante tuyo. Y como es rarísima, querés agarrarla. Y ahí te das cuenta que además de rara es bella. Que nunca viste nada igual (no por lo bella...por lo extraña)...que tiene una forma rara, un color nuevo, y como pelos en la cabeza larrrrgos, laaaargos. Y pensás en quedartela, llevarla para vos. Guardarla. Pero...cómo...dónde ...de qué manera..para que no se pierda..para que no la tiren, para no perderla...entonces...mejor tenerla un rato, y bueno, ya que está tocarla, y ahí ves, que si la tocás se rompe. Ahí te das cuenta, de que no era para agarrarla, ni para guardarla, ni para tocarla. Qué bueno, que llegó...pudiste conocerla... que bueno que tu avidez de poseerla no provocó que la estropearas...que bueno que siguió y que lo permitiste. Quién sabe el destino de esa semilla, si será la tierra o si será el viento...o si serán ambos, más la lluvia. Lo que seguro es cierto...es que en su camino estaba encontrarte...ser tomada, ser tocada, ser tenida...y ser dejada...

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