Uy no saben qué difícil se me hace esto de cumplir con mi palabra respecto a que los martes voy a hablar de algún dolor. Me hice la valiente, y estuve toda la semana pensando sobre cuál empezar...y se me hace muy difícil...
Bueno, creo que sería bueno empezar por uno de los primeros grandes dolores.
Tenía nueve años, y en aquel entonces, nos obligaban a sentarnos un varón con una nena. Yo me sentaba en el último banco con Javier, con lo cual mi compañera de banco de adelante, María Julia, era mi gran compinche.
Como con María Julia íbamos juntas desde sala de cuatro, éramos muy amigas. Ella se había enfermado el año anterior, y había empezado a faltar mucho. Yo en realidad, no tenía la menor idea de qué era lo que tenía. Sólo sabía que estaba enferma, que la extrañaba, y que cuando empezamos cuarto grado, vino a la escuela un poco distinta, con una peluca de un color más claro que su cabello (castaño oscuro), y con el pelo lacio (ella tenía rulos). Yo lo único que sabía hacer era decirle que le quedaba súper bien. María Julia, había dejado de reirse...pero...sí se sonreía.
Al tiempo, dejó de usar la peluca, y directamente venía con un pañuelo. Y al tiempo, sin el pañuelo, y con alguna pelusita que le empezaba a crecer en la cabeza. Yo estaba feliz, porque ella ya no faltaba más a la escuela.
En educación física, nos habían dividido en dos equipos, el rojo y el azul. Yo era la capitana del equipo azul, y María Julia estaba en mi equipo. Ustedes no tienen idea , los métodos más que coercitivos que yo usaba, para que las del equipo rojo, la dejaran ganar cuando ella tenía que correr. Me ponía patotera mal...pero todavía recuerdo, que cuando María Julia llegaba primera...sonreía...y a mí, no me importaba pelearme con el equipo rojo entero, con tal de que eso sucediera!!.
Era invierno, y María Julia faltó como una semana entera...era raro..ella había dejado de faltar!. Un día la maestra entró al aula con mala cara, y nos dijo: "Chicos tenemos que hablar...María Julia, se murió". Así...sin preámbulos..sin más explicaciones...sin nuestras madres cerca...
Mientras escribía esto, por supuesto, volví a llorar, volví a acordarme de lo suave y dulce que era ella...de cómo se reía...de cuánto la extrañé...de cuántas veces la soñé...de cuántas veces la llamé...de que ahí fue la primera vez que escuché la palabra: "leucemia"...de cuánto odié a mi mamá por no dejarme ir al velorio...de cuánto se lo agradecí después...de las dudas sobre si se había ido al cielo para ser un ángel o no...de la canción que le escribí ni bien aprendí a tocar la guitarra ¡fue mi primer canción!...de las ganas que me quedaron de decirle cuánto la quería!!...
Les debo la foto...busqué una de un querubín...pero ninguna era lo suficientemente linda para homenajearla...
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