El me amaba, entonces decidiò regalarme aquel a anillo. Yo también lo amaba, decidío aceptarlo. El me amaba pensaba que eso era lo mejor que le podía pasar. Y yo también lo amaba, también.
Ambos pensaban que ese amor iba a durar para siempre. Nada podía indicar lo contrario.
El me amaba, empezó a olvidarse de que me amba, de a ratos. Yo también lo amaba, nunca se olvidaba.
El me amaba, se empezó a olvidar de Yo también lo amaba, cada vez más seguido. Sin embargo, insistía con que él me amaba.
Hasta que un día, El me amaba se dió cuenta, de que Yo también lo amaba, ya no lo amaba más.
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